Cuando todo funciona con normalidad dentro del cerebro, el líquido cefalorraquídeo circula a través de unos pasadizos estrechos, denominados "ventrículos", y sale del cerebro a través de un pequeño depósito ubicado en la base del cerebro, llamado "cisterna". El líquido cefalorraquídeo se encarga de distribuir nutrientes al cerebro; también arrastra los productos de desecho de las áreas sensibles para que sean absorbidos por el torrente sanguíneo.
Si se produce una obstrucción en cualquiera de los ventrículos, el líquido cefalorraquídeo se acumula dentro del cerebro, provocando una hidrocefalia. Esta acumulación de líquido también puede ocurrir cuando el plexo coroideo (la parte del cerebro que fabrica líquido cefalorraquídeo) produce una cantidad excesiva de líquido cefalorraquídeo o cuando el torrente sanguíneo no absorbe adecuadamente los productos de desecho.
La Hidrocefalia puede ser congénita (presente al momento de nacer) o adquirida.
Hidrocefalia Congénita : se considera que puede ser causada por una compleja interacción entre factores
genéticos e influencias ambientales durante el desarrollo del feto. La “Estenosis Acueductal,” que es una
obstrucción del acueducto del cerebro, es la causa más frecuente de Hidrocefalia congénita. Se estima que la
Hidrocefalia congénita afecta a uno en cada 500 niños nacidos.
Hidrocefalia Adquirida : se considera que puede ser adquirida, cuando es ocasionada por una lesión o una
condición como espina bífida, hemorragias intraventriculares, meningitis, trauma cerebral, tumores y quistes.
Este tipo de Hidrocefalia puede afectar a personas de todas las edades.
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