SÍNTOMAS


En infantes
 A los bebés de menos de un año se les deforma la cabeza considerablemente. Los huesos del cráneo, unas finas láminas óseas que todavía no se han fusionado entre sí, se conectan mediante un tejido fibroso. En los bebés, estas suturas, también conocidas como "fontanelas", todavía no se han endurecido y, por lo tanto, se dilatan y sobresalen debido a la presión ejercida por el exceso de líquido cefalorraquídeo. Consecuentemente, los bebés con hidrocefalia presentan cabezas de formas extrañas, generalmente con un tamaño muy superior al de los bebés de su misma edad.

• Una cabeza extraordinariamente grande o el rápido aumento de la circunferencia de la cabeza
 • Vómitos
 • Sueño
 • Irritabilidad 
• Desvío de los ojos hacia abajo (“puesta de sol”) 
• Convulsiones 

En niños mayores 

Los niños mayores no presentan el síntoma tan fácilmente reconocible del agrandamiento de la cabeza porque sus huesos del cráneo ya se han fusionado y, por lo tanto, no pueden expandirse para dejar más espacio al exceso de líquido cefalorraquídeo. En estos casos, la presión intracraneal añadida puede provocar fuertes dolores de cabeza que pueden despertar al niño a media noche o muy pronto por la mañana.

• Dolores de cabeza 
• Náusea 
• Papiledema (hinchazón del disco óptico que es parte del nervio óptico) 
• Desvío hacia abajo de los ojos
 • Problemas de equilibrio
 • Visión borrosa o diplopia (visión doble)

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